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Checklist antes de un viaje largo por la sierra: lo que sí hay que revisar

Checklist antes de realizar un viaje largo por la Sierra
Ocho revisiones que evitan quedarse varado, más lo que exige la sierra y casi nadie considera. Se hace en veinte minutos.

La mayoría de las averías en carretera no aparecen de la nada: estaban ahí antes de salir y se manifestaron cuando el auto pasó de hacer veinte kilómetros diarios a hacer trescientos de una sentada. Por lo tanto, conoce el checklist que se debe revisar antes de un viaje largo por la sierra.

Esta revisión toma unos veinte minutos y cubre lo que de verdad deja a alguien varado.

Lo que se revisa en frío, con el auto parado

  • Nivel de refrigerante. Con el motor frío, entre las marcas de mínimo y máximo del depósito. Si está bajo, no lo rellene y salga: hay una fuga que conviene encontrar antes.
  • Nivel de aceite. Con el auto en piso plano y el motor frío. La varilla tiene dos marcas y la lectura debe caer entre ambas.
  • Líquido de frenos. Nivel y color. Si está oscuro, lleva tiempo sin cambiarse; se cambia cada 2 años porque absorbe humedad.
  • Presión de las cuatro llantas y la de repuesto. Esta última es la que más gente olvida y la única que importa el día que se pincha.
  • Profundidad del dibujo. El testigo dentro de la ranura marca 1,6 milímetros. Para carretera y lluvia conviene no bajar de 3.
  • Luces. Bajas, altas, direccionales, freno y reversa. Pida a alguien que mire mientras usted acciona.
  • Limpiaparabrisas y agua del depósito. Suena menor hasta que un camión le lanza barro en plena Panamericana.
  • Herramientas y gata. Que estén y que la llave de ruedas sea la que corresponde a los pernos de ese auto.

Lo que exige la sierra y casi nadie considera

Un viaje por la sierra no es un viaje largo cualquiera. Hay tres exigencias específicas.

Los frenos trabajan mucho más. En una bajada larga son los que retienen el peso del auto durante kilómetros. De Tulcán, a unos 2.950 metros, a Ibarra, cerca de los 2.225, hay más de 700 metros de descenso. Si las pastillas estaban al límite en ciudad, ese tramo las termina.

El sistema de refrigeración pierde margen. A esa altitud el agua hierve antes que a nivel del mar, y hay menos densidad de aire para refrigerar. Un radiador con una tapa vencida o una manguera cansada aguanta en ciudad y falla en una subida sostenida.

El motor entrega menos potencia. Un motor atmosférico pierde alrededor de un 1 % por cada 100 metros de altitud. Con el auto cargado y en subida, se nota. No es avería: es planificar los adelantamientos con más margen del habitual.

«En feriados lo que más falla es la batería y las llantas. Gente que sale con la de repuesto en cero o con una llanta de hace ocho años que nunca miró. Y lo otro es el que hace el mantenimiento el día antes de salir. Eso no da tiempo a nada. Que lo traigan una semana antes y así, si algo quedó raro, se nota en la ciudad y no en la carretera.»

— Jefe de taller — Comercial Hidrobo

La revisión que no puede hacer usted

Tres cosas necesitan levantar el auto y no se ven desde afuera:

  • Espesor real de pastillas y estado de discos. Mirar por el rin da una idea; medir da certeza.
  • Juego en rótulas y bujes. Se comprueba moviendo la rueda con el auto en alto. Un tren delantero con juego se vuelve impredecible a velocidad de carretera.
  • Fugas incipientes. Manchas de aceite, refrigerante o líquido de dirección que todavía no llegan al piso del garaje.

Si el viaje es largo y con familia, esa media hora de taller antes de salir es lo que separa un viaje de una historia.

Lo que no conviene hacer

No haga el mantenimiento el día antes de salir. Parece lo más previsor y es justo al revés. Un cambio de aceite, unas pastillas nuevas o un cambio de bandas necesitan unos kilómetros de asentamiento, y si algo quedó mal montado usted lo va a descubrir en la carretera en vez de en la ciudad.

Lo razonable es hacerlo una o dos semanas antes, para tener tiempo de notar cualquier detalle en trayectos cortos. Y las pastillas nuevas, en particular, necesitan un rodaje de unos cientos de kilómetros antes de dar todo su rendimiento — no es el momento de estrenarlas al inicio de una bajada larga.

Tampoco conviene cargar el auto por encima de lo que indica el fabricante. El exceso de peso castiga suspensión y frenos justo donde más se necesitan, y cambia el comportamiento del vehículo de una forma que no se percibe hasta que hay que esquivar algo.

Los intervalos que conviene mirar antes de salir

Más allá de los niveles, hay tres piezas cuyo vencimiento se calcula por tiempo o kilometraje y que en un viaje largo se ponen a prueba de verdad.

  • Aceite y filtro. Si el viaje va a sumar 1.500 o 2.000 kilómetros de golpe, revise cuánto le falta para el próximo cambio. Es preferible adelantarlo antes que cumplirlo a mitad de camino.
  • Filtro de aire. El intervalo habitual es cada 20.000 kilómetros, y la mitad si el auto anda por camino de tierra. Un filtro saturado se nota justo en las subidas largas.
  • Llanta de repuesto. Además de la presión, mire su fecha: el código DOT del flanco termina en cuatro dígitos con la semana y el año. Una repuesto de más de 10 años no es una repuesto, es un adorno.
Taller automotriz en Tulcán realizando revisión del motor

Ese último punto sorprende a mucha gente. La llanta de emergencia vive años debajo del piso del maletero sin que nadie la mire, y el caucho envejece igual esté rodando o no.

Lo que conviene llevar

Más allá de lo obligatorio —triángulos, extintor, botiquín y chaleco, según la normativa vigente— hay tres cosas que resuelven la mayoría de contratiempos menores:

  • Cables para pasar corriente. La avería más frecuente en carretera sigue siendo la batería.
  • Un galón de refrigerante ya preparado, no agua. Sirve para llegar al taller si aparece una fuga pequeña.
  • La documentación del vehículo y el contacto del concesionario, por si toca coordinar una revisión en el camino.

Preguntas frecuentes

¿Con cuánta anticipación hago la revisión antes de viajar?

Una o dos semanas antes. El día previo es mala idea: si algo requiere asentamiento o quedó mal ajustado, lo va a notar en la carretera y no en la ciudad.

¿Qué presión le pongo a las llantas si voy cargado?

La etiqueta del marco de la puerta del conductor suele traer dos valores: uno para uso normal y otro para carga completa. Use el segundo si va con el auto lleno.

¿Hace falta revisar si el auto es nuevo?

Un auto nuevo no falla por desgaste, pero las presiones y los niveles se revisan igual. Y si el mantenimiento programado cae cerca de la fecha del viaje, conviene adelantarlo.

¿Puedo hacer todo esto yo mismo?

La lista de niveles, presiones y luces sí, sin problema. Lo que necesita levantar el auto —frenos, suspensión y fugas— requiere taller.

Si tiene viaje a la vista, agende la revisión pre-viaje indicando marca, modelo, kilometraje y la fecha en que sale. Revisamos frenos, suspensión, niveles y fugas, y le decimos qué corregir antes de salir y qué puede esperar al regreso. Estamos en la Av. Mariano Acosta, en Ibarra, y también en Tulcán y Cayambe, así que se puede coordinar según de dónde arranque el viaje. Qué pasa cuando estas revisiones se saltan lo contamos en las consecuencias de no hacer el mantenimiento.

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